Amo este estilo de sesiones donde los niños son NIÑOS, en su estado màs puro, en donde terminamos llenos de tierra, tirados en el pasto, y en donde más de una vez pierdo una foto, porque ellos son muchos más escurridizos y rápidos que yo, pero donde no están almidonados ni nadie les dice que sonrían, donde su carácter aflora, donde esas ocurrencias más bellas que tiene la niñez salen a flote, y pueden ser captadas en su estado más puro, para siempre. Juana con sus dos años tiene una personalidad muy marcada, la casa en la que fuimos hacer la sesión estaba llena de objetos que tienta a cualquier chico, pero ella escogió un libro que no soltó durante toda la sesión-

Creo que siempre estamos diciendo que nuestra niñez fue muy diferente a la de ahora pero somos nosotros los dueños del futuro, los nuevos educadores, está en nosotros el poder de no almidonar la niñez…